¿Evaluamos?

Este es un tema que está constantemente en debate. Tal y como nos cuenta Miguel Angel en su artículo;

«La evaluación se suele entender como la culminación de un proceso, como un punto final y no como unos puntos suspensivos que invitan al diálogo y al debate. El resultado se cierra sobre sí mismo, sin provocar mucha reflexión sobre el proceso de aprendizaje evaluado y sobre la repercusión en las nuevas prácticas. Es más, algunas veces se utiliza de manera interesada para mantenerse en la rutina«

Los profesores siempre han dado la importancia a los resultados, y no al proceso. Evaluar no trata de eso.Evaluar no puede ser meramente un numero sin haber obtenido ningún aprendizaje. Evaluar y aprender deben ir de la mano, y como nos cuenta Neus, es el motor del aprendizaje.

Cada error cometido debe ser útil para aprender. Para ello, es necesario que al evaluar, tomen protagonismo los feedbacks. Feedbacks con los que dialogaremos y aprenderemos de los errores. Sin ellos, tomaría protagonismo la calificación que no buscamos. La calificación nunca motivará al alumno.

Evaluar conlleva a utilizar variabilidad, es decir, diferentes formas de evaluar. La autoevaluación o la coevaluación son dos procesos que ahora son muy utilizados, aunque hay muchas mas, como por ejemplo la evaluacion dialogada que hemos conocido recientemente.

Saber autoevaluarse es muy importante para trabajar el sistema cognitivo del discente. Es importante para al alumno ser parte de este proceso de evaluación propio, ya que entre otras cosas fomentamos el pensamiento crítico y creador del alumno. Hacerle partícipe de ello, haremos que trabaje en responsabilidad. De igual manera, saber evaluarse entre los compañeros(coevaluacion) es muy importante que aprendan entre ellos, teniendo autonomía y un pensamiento crítico.

Por tanto, y con tantas evidencias vistas en nuestras clases, tenemos claro que es hora de que tomemos propuestas innovadoras a la hora de evaluar. Debemos intentar que ese resultado haya servido para aprender. Sin aprendizaje no habría evaluación.

Para acabar, creo que esto es algo que se esta llevando a cabo cada vez más en todos los centros, aunque aún el alumno busca aprobar, y no aprender. Por ello, nosotros somos los encargados de que esto empiece a cambiar.

«Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo». Benjamín Franklin

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